El término “dogging” es un eufemismo británico que hace referencia a mantener relaciones sexuales en un lugar semipúblico, y digo semipúblico porque cualquier persona tendría acceso al sitio y en teoría podría interrumpir la actividad de los amantes, pero normalmente esto no sucede ya que los lugares escogidos están apartados de la ciudad, de las multitudes y del ruido caótico. Así, los grandes parques, las dunas, la playa o los pequeños bosques se convierten en los sitios predilectos para los que practicantes del dogging. Originalmente el término se utilizaba para referirse a las personas que espiaban a las parejas que tenían sexo en coches o lugares públicos, principalmente los adolescentes; aunque debe delimitarse que el voyeurista se excita con la idea de mirar las relaciones sin ser visto mientras que las personas que hacen dogging se miran y se exhiben libremente. La práctica surgió en Gran Bretaña pero actualmente se ha extendido a los EUA, Canadá, Francia… y seguimos contando. No obstante, en algunos países constituye un delito.
Otra peculiaridad de esta práctica es que con frecuencia se comparte escenario con más personas que pueden estar mirando o practicando activamente el sexo. El número de personas puede ser elevado aunque normalmente se conforma un grupo pequeño de no más de cinco o seis participantes. De hecho podría considerarse una especie de sexo en grupo pero con especial énfasis en el exhibicionismo y el voyeurismo.
Actualmente algunos grupos de dogging se convocan a través de Internet por lo cual muchas personas no suelen conocerse con anterioridad. Incluso existen páginas webs en el Reino Unido que determinan los sitios de encuentro y colocan sus videos y fotos online.
Nada, que en cuestiones de sexualidad la imaginación humana es insondable.
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