Un error que cometemos frecuentemente es apostar por los extremos. Así, hay quienes piensan que la actividad sexual viene dada a cada uno de nosotros de manera espontánea. Creen que como el sexo es algo natural no requiere ninguna atención especial o preparación. La actividad sexual se convierte en una suerte de inspiración. Incluso hay quienes piensan que cualquier aprendizaje o tecnicismo es ilícito o perverso. Por otra parte, otros se convierten en maniacos a la caza de las más disímiles técnicas sexuales, se convierten en especialistas de zonas erógenas, posturas sexuales y juguetes eróticos, hasta tal punto que pierden totalmente la perspectiva.
Detengámonos un momento en la delimitación de algunos aspectos importantes:
El ser humano hereda a través de los genes algunas conductas sexuales como: la recepción del mensaje sexual, ciertas conductas del cortejo y los componentes sensoriales, motores y viscerales de la respuesta sexual. Pero también conocemos que las relaciones sexuales entre las personas tienen un componente eminentemente social por lo cual las se han desarrollado las técnicas sexuales: una serie de procedimientos para asegurar el buen sexo que se originan de investigaciones científicas sobre la fisiología del amor. Estas manifestaciones están relativamente pautadas y las parejas las aprenden esencialmente de la literatura sobre el sexo o a través de las experiencias de los otros.
No obstante, el sexo es una actividad que se caracteriza por la presencia de componentes imaginativos y creativos. La cualidad artística está dada por la improvisación, las variaciones individuales y la renovación.
Entonces, el buen sexo contiene aspectos instintivos, algo de técnica sexual y gran parte de arte.
En materia de sexualidad es vital estar bien informado, no se puede dejar todo en manos del instinto pero no podemos esperar que la teoría nos asegure un placer intenso.
Es imprescindible tener nociones básicas sobre la anatomía y la fisiología sexual, conocer las respuestas sexuales tanto de los hombres como de las mujeres e incluso comprender las condicionantes sociales que pueden incidir en el comportamiento sexual de la pareja.
Sin embargo, también es esencial dejarse llevar por el instinto y centrarse en la pareja pues cada persona es un mundo, sobre todo en temas de sexualidad. Lo que puede satisfacer a una mujer u hombre puede dejar indiferente a otros por lo cual, más allá del conocimiento de las generalidades en cuestiones de sexo es vital dedicar tiempo para explorar a la pareja, detectar sus gustos, preferencias sexuales y zonas más erógenas.
El buen sexo implica conocimiento sobre la anatomía humana pero también demanda una actitud flexible y abierta a la exploración, implica comprensión y sensibilidad. La relación sexual implica conocer posturas, prácticas sexuales, cómo prevenir las enfermedades de transmisión sexual, manejar el erotismo... pero también implica amar a la pareja, saber entregarse y confiar en ella.
El sexo, es un arte que se aprende y como toda actividad humana tiene un componente instintivo y otro porcentaje imprescindible compuesto por la información y la ejercitación; nada puede desatenderse.
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