El galanteo humano o también conocido como juegos presexuales o los preliminares varían según las diferentes culturas adquiriendo en algunas un matiz realmente peculiar. Exhibiendo más sabiduría en el arte amatoria que el hombre occidental, los miembros de muchas tribus primitivas se acarician largamente, incluso durante horas, antes de hacer el amor. Los Sirionos de Bolivia pasan horas acariciándose, extrayendo espinas del cuerpo, cubriendo el cuerpo con pintura y adornándose el pelo con plumas.
En la mayoría de las sociedades primitivas el hombre acaricia las mamas de la mujer para seducirla, excitarla sexualmente o producirle el orgasmo. Durante el intercurso los Trukeses de Oceanía succionan los pezones de sus mujeres para facilitarles el climax.
Sin embargo, no todas las culturas utilizan el beso. Los Sirionos nunca se besan. Los Tinguianos de las filipinas, en vez de besar, colocan los labios cerca del rostro del otro y luego inspiran para percibir el calor y el perfume del amante mientras que los Lapones de Escandinavia se besan con la boca y la nariz al mismo tiempo.
En casi todas las culturas los enamorados se estimulan los genitales entre si mediante contactos orales y manuales pero los Ponapeños de Oceanía utilizan un método diverso: ¡insertan un pez en la vagina de la mujer y lo extraen lentamente antes del coito!
Los amantes Trobriadeños muestran comportamientos más agresivos: se succionan y muerden los labios hasta que fluye sangre, se arañan y se tiran de los pelos hasta que lo arrancan. Luego, exhiben con orgullo sus cicatrices de amor. El asunto por supuesto, suele complicarse cuando las marcas provocan los celos de otras esposas o maridos. Las mujeres Chotoris de Sudamérica escupen el rostro del amante durante el intercurso sexual.
Viaje curioso sin lugar a dudas a través de culturas muy diversas a la nuestra.
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