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El sexo y las fobias (Primera Parte)

Más allá de las fobias comunes como la claustrofobia o la xenofobia existe toda una gama de miedos relacionados con el género y la sexualidad.

Acá resumo algunas de ellas pero como la sexualidad parece resultar uno de los puntos delirantes de todos y de la mayoría de las culturas, existen muchas fobias relacionadas con este tema; así, me veo obligada a realizar una primera y segunda parte:

Iniciemos con la coitofobia o genofobia: el miedo a mantener relaciones sexuales. En los hombres usualmente se evidencian dificultades para mantener a erección mientras que en las mujeres se presentan dificultades para llegar al orgasmo. Esto sucede porque las personas experimentan gran ansiedad pues les preocupa fallar de alguna manera en su desempeño sexual. Algunos tienen miedo de sus impulsos sexuales, de perder el control durante el acto; hecho que es considerado como una falta de autocontrol imperdonable. Otros encuentran la idea de tener relaciones sexuales como algo detestable.

¿De dónde proviene este miedo? Las causas son múltiples, las más comunes suelen ser: 1. trauma sexual relacionado con una violación o un abuso, especialmente en edades tempranas; 2. haber sido testigo de un acto sexual impactante para la persona, ya sea en su vida real o en un filme y, 3. haber experimentado vaginismo en algún momento por lo cual la relación sexual se hizo dolorosa. Otras causas pueden ser: ausencia de sentimientos de amor y cariño hacia las parejas sexuales, experimentación de culpas por la formación cultural o religiosa de la persona, perversiones sexuales de parejas anteriores e incluso haber sostenido una vida sexual muy activa y promiscua.

En sintonía con las causas de la coitofobia podemos hallar la agrafobia, o sea, el miedo a ser víctimas de un abuso sexual. Normalmente se evidencia en aquellas personas que han sido violadas con anterioridad o en aquellos que han visto actos sexuales violentos, incluso en un filme.

También podemos encontrar la erotofobia que sería el miedo al amor que implica la sexualidad o a las preguntas de índole sexual. Es poco probable que los erotofóbicos hablen de sexo y suelen tener reacciones negativas con respecto al material sexualmente explícito. Por supuesto, esto conduce a que mantengan relaciones sexuales con menor frecuencia y que tengan menos compañeros sentimentales a lo largo del tiempo. Algunas investigaciones han mostrado una correlación entre altos puntajes de erotofobia y un uso menos consistente de anticonceptivos debido a un desconocimiento general sobre sexualidad humana.

Siguiendo esta misma línea, se halla la filofobia o el miedo al amor, a enamorarse o a estar enamorado. Se trata de una condición que afecta profundamente la vida de quienes la padecen ya que no desean enamorarse. El origen del trastorno suele estar en traumas infantiles relacionados con la familia o con el entorno afectivo que generaron en complejos de inferioridad. Los que padecen de esta fobia suelen adoptar los siguientes comportamientos: eligen relaciones imposibles donde nunca podrán enamorarse, eligen hombres o mujeres que terminarán dejándolos para así evitar el enamoramiento y huyen de alguien que se haya enamorado de ellos buscándole defectos inexistentes. Continuando con la tendencia al miedo romántico, se desvela la filematofobia: el pavor por los besos y ser besados.

Así, también podemos hallar personas que temen a los juegos amorosos: sarmasofobia o malaxofobia. El término sarmasofobia proviene de "Sarmatia", una antigua región próxima al Mar Muerto que descendía de las legendarias amazonas, mujeres que tenían aversión por el contacto con los hombres.

Existen otros que padecen de gimnofobia, nudofobia o miedo a la desnudez. Quienes padecen de esta fobia temen tanto ser vistos desnudos como ver a otras personas desnudas, aún en aquellas situaciones donde la desnudez es socialmente aceptable. Los gimnofóbicos pueden experimentar miedo o ansiedad frente a todos o por el contrario sólo frente a ciertas personas en particular. Asimismo, reconocen que su miedo es irracional. Una posible causa para esta fobia es el sentimiento de inferioridad con respecto al propio cuerpo, en especial debido a que se lo compara con imágenes mostradas en los medios y se idealiza la belleza humana al punto de que las imperfecciones naturales en cualquier ser humano son vividas como un padecimiento.

Por otra parte, existen personas que le temen a los hombres, sería la androfobia. Miedo a los hombres. Se trata del miedo o la aversión morbosa a las personas de sexo masculino, probablemente causado por un evento traumático en edad temprana ya sea con un hombre o con un niño. Quienes la sufren experimentan ansiedad incluso cuando se den cuenta de que ellos no representen una amenaza real.

Otras personas sufren de onirogmofobia, miedo a los sueños húmedos y parafobia, el miedo a la perversión sexual.

Hasta aquí el recorrido por las principales fobias sexuales, aunque aún quedan por descubrir las más curiosas.

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