Los “Jelly bracelets” o "Sex bracelets"popularizados inicialmente por Madonna no alcanzaron mucha popularidad en la década del ’80. Posteriormente a finales de los ’90 aparecen nuevamente en escena pero no es hasta los 2000 que se afirman totalmente cuando los comienzan a usar artistas como Avril Lavigne y Pink. El hecho de imprimirle un significado sexual a los distintos colores de las pulseras no es un tema nuevo, en el 2003, en una escuela de Florida se prohibió su uso al llegar rumores al profesorado de que tenían un significado sexual oculto. Pero no es hasta septiembre del 2009 que la moda se generaliza o que se percatan de ella la mayoría de los adultos y las escuelas comienzan a tomar medidas.
No obstante y a pesar del revuelo y asombro de muchas personas, crear códigos sexuales no es un fenómeno intrínseco a esta época. Basta recordar que antiguamente el abanico de las féminas no solo era un accesorio que las protegía del calor sino que también era una forma de comunicarse en código con el chico de sus sueños. Cada movimiento que se hiciese con el abanico le indicaba al joven los deseos de su dueña y le mostraba el próximo paso que ella le permitiría. Por supuesto, las diferencias en cuán lejos se llegaría en este juego casi erótico están en la revolución sexual.
Más cercano en el tiempo (hace solo unos 30 años) en Norteamérica y Canadá se puso de moda un juego muy similar al Snap, solo que esta vez las pulseras eran substituidas por las tapillas de refrescos y las etiquetas de botellas de cerveza, conocidas entre los jóvenes como “cupones sexuales”. Estos “cupones” tenían diversos significados, por ejemplo: una tapilla con el anillo pequeño roto podía ser intercambiada por un beso, si milagrosamente el anillo quedaba intacto (cosa difícil pero no imposible) se podía exigir la relación sexual; de igual manera sucedía con las etiquetas de las botellas de cerveza, si el chico lograba retirarla sin dañarla tenía amplias posibilidades de obtener sexo con una joven. La comunicación era muy sencilla, el joven se presentaba con esta tapilla o etiqueta y se la otorgaba a la chica, si ésta la aceptaba estaba diciéndole que sí al significado oculto.
Posteriormente este juego se extendió a otros objetos de plástico que pudiesen ser rotos.
Ahora le llegó el turno a las pulseras sexuales, con la consabida agresividad y desinhibición con la cual muchas personas actualmente asumen la sexualidad. Así, se ha desarrollado todo un código para cada color que pueden leer a continuación:
El amarillo indica que la chica solo desea un abrazo, el naranja apunta a un beso mientras que el púrpura señala que su portador puede besar a cualquier persona independientemente de su sexo mientras que en otros círculos es el indicativo del sexo anal.
El blanco indica que la chica puede exponer sus pechos.
El verde indica que le puede realizar sexo oral a la chica mientras que el azul indica que ella realiza el sexo oral. Aquellas pulseras que brillan en la oscuridad indican la posibilidad de utilizar los más diversos juguetes eróticos. El oro indica que se puede succionar cualquier parte del cuerpo.
El negro indica sexo con penetración.
Aunque, por supuesto, los significados no son universales y varían de ciudad en ciudad. Los jóvenes que suelen jugar al Snap frecuentemente conforman una pulsera con tres o cuatro colores, tal como puede observarse en la foto que debe ser rota por su “contrincante”.
Sin duda alguna un curioso resultado de la desinhibición sexual, la vertiginosidad que achaca a la sociedad moderna y la ausencia de orientación e información a estos jóvenes.
Fuente: Urban Legend
Comentarios
Los jóvenes de hoy en día necesitan mucho acompañamiento de los adultos y en especial de los padres que son los que les deben guiar en un camino en el que estan expuestos a diferentes estímulos y en su mayoría no son positivos. Si no cuentan con ese acompañamiento y no poseen una verdadera madurez mental son muy susceptibles a pasar por diferentes situaciones que marcaran de una u otra forma su vida para siempre.
Amor es lo que necesita esta juventud.
:cry:
Hoy vivimos en una cultura apresurada donde no queremos posponer satisfacciones y eso a la larga tiene una influencia en todas las generaciones, los padres pasan menos tiempo con los hijos y los jóvenes desean violentar algunas etapas, sobre todo en lo concerniente a la sexualidad.
Considero que la solución está en enseñarles a reflexionar, a pensar en las consecuencias de sus actos y por supuesto, que aprendan a amar y respetar, no solo al otro sino a sí mismos.
Un saludo y gracias por tus reflexiones
Supongo que las pulseras sexuales son un juego que se ha ido extendiendo a las diversas culturas aunque, por supuesto, cada una de ellas le imprime su sello particular, variándose no solo los colores sino incluso hasta los propios límites del juego.
Gracias por el apunte y bienvenida al blog.