En materia de sexualidad siempre hay mucho por descubrir, ejemplo de esto es el rito o la practica de la Cruz de San Andrés.Este rito, juego o practica sexual debe su nombre al hecho de que San Andrés murió crucificado pero en una cruz un tanto diferente a las que estamos habituados, la cruz donde sufrió sus suplicios tenía forma de X.
Así, algunos amantes del sadomasoquismo incorporaron este aditivo a sus juegos sexuales.
En esta cruz, como puede verse en la figura, se atan los brazos y las piernas de la persona que se desee dominar. De esta forma, el que permanezca atado queda a la merced total de su dominador.
Hay algunas variantes de esta cruz, unas son móviles, permitiéndole a la persona sujeta poder adoptar varias posiciones pero la esencia es siempre la misma: inmovilidad y dependencia del dominador.
Por supuesto, esta práctica implica el acuerdo de ambos miembros y la existencia de una confianza plena en la pareja y un gran conocimiento del compañero para no sobrepasar los límites físicos y psicológicos. Por supuesto, normalmente el rito se acompaña con el resto de los juguetes de contenido sado como las máscaras de látex, las mordazas, pinzas…
Aunque muchos puedan pensar que es un juguete privativo de las personas amantes del sadomasoquismo, en la actualidad esta práctica se está extendiendo en una variante más soft, donde no necesariamente debe inflingirse dolor físico ni torturas psicológicas sino que para lograr la excitación basta con la sensación de inmovilidad y sometimiento para el que está atado y la sensación de control para el dominador. En este caso sería la imaginación la que desempeñaría un rol protagónico. Cuestion de preferencias.
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