Son varias las personas que me han consultado a raíz de la aparición en el mercado de los extensores del pene. La pregunta es invariablemente la misma: ¿son efectivos los extensores?Debo confesar que en mi rol de psicóloga no soy especialista en ese aparatico en particular pero como soy incansable investigadora o quizás curiosa insistente, he recopilado información fidedigna al respecto.
Vamos por partes, para aquellos que no saben a que me refiero, les aclaro que los susodichos extensores son un dispositivo que está compuesto por un anillo de plástico, dos barras extensibles que ejercen tracción y una cinta de silicio que mantiene al pene en su lugar. Como pueden observar en la imagen que da inicio al artículo. El objetivo: aumentar el tamaño del órgano masculino.
El principio en el cual se basa su funcionamiento es muy sencillo: se sustenta en la capacidad de reacción de los tejidos al ser sometidos a una fuerza de la tracción continuada, la cual origina una multiplicación celular en los mismos.
El principio de la tracción se aplica en la expansión tisular en la cirugía plástica, la cual genera piel para cubrir defectos cutáneos como las quemaduras. También se aplica en la distracción ósea para el alargamiento de diáfisis óseas de miembros y falanges.
En algunas culturas antiguas este principio se utilizaba y se continua utilizando para conseguir alargar diferentes partes del cuerpo, como el cuello en la tribu paduang de Birmania (más conocidas como las mujeres jirafa), o los labios u orejas, e incluso el pene en tribus africanas o amazónicas, que se colocan prótesis o pesos para alargarlos.
No obstante, las opiniones sobre la eficacia del extensor están divididas.
Un estudio reciente desarrollado en la Universidad de Torino, Italia; del cual formaron parte un total de 21 hombres asevera que el extensor puede aumentar la longitud del pene hasta un 30% de su tamaño original. Pero sigamos con las cifras para conocer con profundidad de qué estamos hablando:
La longitud media del pene en reposo de los hombres que participaban en el experimento era de 7,15 centímetros; en doce meses creció un 32 por ciento, hasta alcanzar los 9,45 centímetros.
Antes de someterse al tratamiento, la media del miembro sexual en erección era de 9,62 centímetros, en un año aumentó hasta los 11,32 centímetros.
Los resultados no mienten, el crecimiento existe pero... ¿a qué costo?
Estos hombres usaban el extensor una media de cinco horas el primer y el tercer mes y cuatro horas a partir del sexto. Debe aclararse además que de los 21 hombres que iniciaron el estudio solo 16 continuaron con el procedimiento durante los doce meses reglamentarios ya que los cinco restantes abandonaron porque experimentaban dolor y magulladuras en el pene, falta de eficacia, incapacidad para seguir el protocolo... No obstante, los investigadores concluyen al final del artículo que se trata de un procedimiento no invasivo que produce un alargamiento permanente.
¿Hasta donde es posible aumentar el tamaño? Evidentemente existe un top, que puede variar de un hombre a otro pero no esperemos alcanzar ni siquiera 5 centímetros más.
Aunque existen detractores que hablan de posibles efectos secundarios lo cierto es que estos no han sido todavía descritos en la literatura médica. Considero que los posibles efectos secundarios como las magulladuras quedan al buen juicio de la persona que lo usa. Sencillamente, si siente algún dolor desproporcionado o pequeñas laceraciones basta con abandonar su uso.
Para tranquilidad de algunos interesados, en España a estos extensores se les denomina: Andropenis y posee la certificación para su comercialización de la Comunidad Europea, o al menos así lo asevera Insalutis, el distribuidor oficial del producto.
Mi recomendación es: usarlo si realmente se necesita y no esperar milagros, estando atentos para saber si es necesario suspender el tratamiento.
Mi recomendación es: usarlo si realmente se necesita y no esperar milagros, estando atentos para saber si es necesario suspender el tratamiento.
Fuente:
Gontero. P. et. Al. (2008) A pilot phase-II prospective study to test the ‘efficacy’ and tolerability of a penile-extender device in the treatment of ‘short penis’. BJU International; 103: 793-797.
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