Son bastantes las mujeres que me preguntan: ¿Cómo conseguir un orgasmo a partir de la autoestimulación? La mayoría se queja de que lo intenta pero no logra alcanzar el clímax, probablemente porque las técnicas eróticas que utilizan son bastante inadecuadas. Quizás por la influencia, a veces un tanto inconsciente, de la moral judeo-cristiana no disfrutamos del autoerotismo con total entrega y por consiguiente, no somos capaces de obtener un grado mayor de placer. ¿Qué quiero decir con esto? Que muchas veces cuando nos masturbamos lo realizamos de una manera rápida, quizás con un sentimiento de culpa o vergüenza escondidos, que no nos permite explorarnos a plenitud.
Masturbarse con prisas, en el caso del hombre, puede provocar la eyaculación precoz; en el caso de la mujer, le impide conocer su propio cuerpo y muchas veces, llegar al orgasmo.
Aunque cada mujer es un mundo en sí misma, normalmente el problema de la resistencia del orgasmo se debe a dos factores: 1. creemos en nuestro inconsciente más profundo que lo que estamos haciendo no está bien, no es adecuado; en este caso sería un impedimento eminentemente psicológico y; 2. no sabemos brindarnos la cuota de placer adecuada como para provocar el clímax; en este caso se hace referencia a una dificultad en el orden de lo físico.
Quizás a algunas pueda parecerle una verdad de Perogrullo pero lo cierto es que si ponemos todos nuestro sentidos en descubrir nuestras zonas más erógenas el placer será mucho mayor y nos sentiremos más satisfechas que si nos concentramos en obtener un orgasmo de la manera más rápida posible. ¿Qué hacer entonces?
El gusto es uno de los sentidos esenciales y usualmente olvidados en la relación sexual. Así, sería aconsejable iniciar una sesión de autoerotismo probando algún plato que nos resulte particularmente atrayente o afrodisíaco.
El ambiente podría adornarse con música que nos seduzca, aquella que nos resulta más excitante y con perfumes particularmente sensuales: incienso, aceites… aunque normalmente no nos percatamos, el olfato es un sentido importantísimo en la relación sexual y puede disparar un deseo intenso.
También sería bueno regalar al cuerpo con la aplicación de alguna crema, eso relaja los músculos y prepara para la experiencia.
Y una última recomendación esencial: de la misma manera que cuando sostenemos relaciones sexuales con nuestra pareja normalmente no vamos directo a los genitales, no hay por qué ser directos en nuestro cuerpo. Es altamente excitante sentir el roce de diferentes texturas por todo el cuerpo, sobre todo si contamos con juguetes eróticos. Los genitales deben ser el último punto para acariciar, cuidándonos de iniciar siempre con toques delicados y externos. La penetración vaginal directamente, sin la existencia de los prólogos no resulta un excitante eficaz, ni cuando estamos en pareja ni solas.
Antes de finalizar es me gustaría recordar que el buen sexo no implica únicamente la respuesta orgásmica, quienes así lo piensan construyen barreras para disfrutar de su propia sexualidad. El buen sexo implica conocerse y exprimir nuestros sentidos para lograr el mayor goce posible ya sea en pareja o a través de la autoexploración. El orgasmo, más tarde o más temprano, acabará mostrándose mientras que si lo fijamos como meta probablemente nos agobiaremos tanto que cada vez se hará más inalcanzable.
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