La homosexualidad nos ha revelado una buena parte de sus aspectos ocultos pero la bisexualidad está rodeada aún de misterios y tabúes. Quizás la poca importancia que se le conceda o lo poco que se conoce al respecto se debe a que muchos coinciden en un punto: la bisexualidad no es una orientación sexual sino una moda o el resultado del no reconocimiento total de la homosexualidad. ¿Será? Como la respuesta no me satisface comienzo en mi cotidiano navegar para hallar algunas investigaciones que respalden algunas de mis teorías; así, hallo un curioso estudio desarrollado en la Universidad de Utah donde finalmente se reconoce que la bisexualidad no es una fase periódica ni una falta de definición sexual sino simplemente una orientación determinada por la libre elección de la persona.
Para sustentar esta teoría se dio seguimiento durante una década de vida a 79 mujeres entre los 18 y los 25 años que se declararon como lesbianas o bisexuales. Las mujeres que se consideraban bisexuales continuaban sintiéndose atraídas por ambos sexos aún después de haberse casado y haber tenido hijos.
En los hombres; sin embargo, la bisexualidad toma otro cariz. Un estudio conducido por la Universidad de Northwestern y en el Centro de Adicciones y Salud Mental de Toronto afirma que los hombres son homosexuales, heterosexuales o mienten. Los psicólogos midieron el nivel de excitación que experimentaron los 101 hombres, con una media de edad de los 30 años, que participaron en el experimento. La esencia era presentarles imágenes del género femenino y masculino y medir la excitación que las mismas provocaban.
¿Los resultados? De los 33 hombres que se calificaban como bisexuales las tres cuartas partes se excitaban solo ante las imágenes de otros hombres mientras que el resto se excitaba solo ante las imágenes femeninas. Como punto final aseveran que el 40% de los hombres homosexuales se declararon como bisexuales antes de reconocer su verdadera orientación sexual.
No obstante, los resultados controvertidos no terminan ahí. La Universidad de Guelph, en Ontario y el University College de Londres también muestran los resultados de una serie de encuestas aplicadas a un total de 255 100 personas donde se observó que los ambidiestros tienen una tendencia mayor hacia la bisexualidad. En términos generales, entre 4% y el 6% de los diestros y zurdos son calificados de bisexuales pero el índice se eleva al 15,6% en los ambidextros. El estudio tuvo la representación de siete grupos étnicos con un total de 134 317 féminas y 120 783 varones. No obstante, los investigadores son muy cuidadosos en recordar que puede tratarse solo de una coincidencia estadística aunque ya hay quienes comienzan a hipotetizar al respecto en el intento de hallar una explicación a este fenómeno.
Para tensar la cuerda un poco más, podemos citar la teoría del oncólogo italiano Veronesi (vale aclarar que ha sido nominado a Premio Nobel) que asevera que, debido a las diferencias cada vez más sutiles en las tareas sociales de hombres y mujeres, la sociedad puede marchar a pasos agigantados hacia la bisexualidad producto de deficiencias en la producción hormonal. No obstante, la idea no es del todo nueva, ya Freud en su época tenía algunas teorías bastante similares al aseverar que las personas son naturalmente bisexuales.
En resumen, como puede observarse, las investigaciones dejan más preguntas en el horizonte que las que responden: ¿Tienen derecho las mujeres a una orientación bisexual y los hombres no? ¿A qué se debe esta diferenciación? ¿Puede existir un mecanismo cerebral a muy temprana edad que no solo determine el uso preferente de una mano sino también la bisexualidad? De seguro con el paso del tiempo estas serán cuestiones que dirijirán futuros estudios científicos.
Fuentes:
Diamond, L. M. (2008) Female Bisexuality From Adolescence to Adulthood: Results From a 10-Year Longitudinal Study. Developmental Psychology; 44( 1): 5–14.
Rieger,G.; Chivers, M. L. & Bailey, J. M. (2005) Sexual Arousal Patterns of Bisexual Men. Psychological Science; 16(8): 579-584.
Peters, M.; Reimers, S. & Manning, J. T. (2006) Hand preference for writing and associations with selected demographic and behavioral variables in 255,100 subjects: The BBC internet study. Brain and Cognition; 62(2): 177-189 .
Comentarios
Las mujeres, desde que somos niñas tenemos alguna amiga con quien es normal besarse, abrazarse, ir de la mano, peinar o vestir una a la otra, actos que socialmente están vedados a los varones y que no son más que una forma de relación íntima con trasfondo sexual que si no se inhibe puede llegar a una relación lesbiana sin trascendencia alguna.
Como digo en uno de mis blogs, me enseñó a masturbarme una niña un poco mayor que yo y así iniciamos una hermosa relación lesbiana que se fue apagando poco a poco.
Aunque soy una mujer esencialmente heterosexual he mantenido relaciones lesbianas ocasionales a lo largo de mi vida.
Sexualmente disfrutamos al hombre con un sexo que es, para decirlo de una forma, hormonal-instintivo y por muy compenetrada que estemos con él siempre domina este lado instintivo en esa relación.
En cambio, con una mujer, predomina el aspecto espiritual sobre los instintos y, aunque también se goza y se llegan a intensos orgasmos, la interacción entre los cuerpos no es instintivo-hormonal como con los hombres. Es por ello que concibo la relación lesbiana usando solo nuestros cuerpos, es decir, sin penes u otros aditamentos artificiales. Si somos dos mujeres lo más bellos es que usemos solo nuestros cuerpos para intercambiar placer.
Cuando hacía porno hubo días en que tenía contactos sexuales con varios hombres que disfrutaba intensamente pero, al final, necesitaba una relación con una mujer.
En mi caso también empecé a explorar mi sexualidad con otra chica pero cuando aparecieron los chicos en mi vida todo el interés por una relación física con otra mujer se desapareció.
Me gusta el estilo y la forma de presentar los temas que tiene el blog, me pasaré a menudo. Katerina
Luego, existe un porcentaje considerable de muchachas que han iniciado sus primeros acercamientos sexuales con otras jóvenes sin que eso llegue a delimitarlas como lesbianas o bisexuales. La adolescencia es un momento de búsqueda donde nuestra sexualidad aún no se encuentra totalmente consolidada por lo cual tanto hombres como mujeres suelen sentirse atraídos por personas de su mismo sexo. Muchas veces esta atracción se sustenta más en lo espiritual, en la comprensión mutua; que en una verdadera atracción física.
Amén de que ya sabemos que el cuerpo femenino despierta niveles de excitación bastante similares entre las mujeres homosexuales y las heterosexuales, aunque éstas últimas usualmente lo niegan.
En fin, que aún nos quedan muchos estereotipos por liberar.
Gracias por los comentarios que pueden servirle de ejemplo y reflexión a otros visitantes.
Encantada.