¿Qué hacer cuando una relación emocional se ha roto, cuando la pareja se ha alejado? Es una de las principales consultas que me realizan vía email. El final de una relación causa dolor, la mujer siente el impacto de la separación como si se tratara de la muerte de un ser amado y el hombre cree que todo ha terminado, que el mundo ha caído y que no habrá más oportunidades para encontrar el gran amor. Es que evidentemente cuando se habla de amor, tanto en la literatura, en el cine o en la vida real, el capítulo más complejo y delicado siempre es la separación. Incluso hay algunas personas que aseveran que no conocemos realmente a nuestra pareja hasta que no nos separamos. ¿?
Cuando se culmina una relación la mayoría de las personas sienten un gran vacío e incluso perciben una sensación de fracaso. A muchos simplemente les da pereza tener que iniciar todo desde cero.
Acá brindo entonces algunas ideas que normalmente me comparten las personas que han sufrido una separación y buscan ayuda.
"El tiempo pasa pero el dolor no se va". Muchas personas quieren olvidar a la pareja de años en tan solo un par de meses, es simplemente imposible. Algunos van de fiesta y asumen lo que se conoce como el "síndrome de la divorciada", que no es exclusivo de las mujeres e incluye el intentar asumir la vida desde una perspectiva totalmente diversa a la que tenían con anterioridad, incluye irse de fiestas e incluso asumir el refrán popular: "un clavo saca al otro". Para ser totalmente sincera a muy pocos les funciona este método, al recobrarse de la juerga el dolor solo parece empeorar y la falta del ser amado se hace más cruenta.
Debemos aceptar el dolor, vivenciarlo y no intentar sustituir el amor perdido por una pasión pasajera. Poco a poco seremos capaces de liberarnos completamente de la sensación de pérdida.
"No merezco lo que estoy sufriendo". La posición de víctima abandonada no solucionará el conflicto interior. Cuando una relación termina ambas partes tienen su cuota de responsabilidad por lo cual, lo más productivo es analizar cuales fueron nuestros errores para no intentar cometerlos en un futuro.
"No puedo aceptarlo". Es perfectamente comprensible que nos cueste aceptar una realidad que nos resulta chocante y que no deseamos pero mientras más nos demoremos en aceptar el cambio, más nos demoraremos en liberar el dolor y abrirnos totalmente a un nuevo amor. Asumir los comportamientos del tipo: "no ha sucedido nada" o vivir ilusionados con una reconciliación imposible es una forma de auto tortura psicológica; si bien en los primeros momentos del rompimiento las etapas de negación, ira, odio y depresión son una respuesta bastante usual.
"Soy el culpable de la ruptura". Si bien probablemente algunas personas tengan más cuotas de responsabilidad en una ruptura de pareja que otras, lo cierto es que llenarse de pensamientos autoinculpatorios no solucionará el problema sino que nos encerrará en un círculo de culpabilización e inmovilismo. Si la culpa es nuestra y el problema aún puede solucionarse basta con una buena dosis de autoreflexión para no cometer nuevamente los mismos errores y otra dosis de humildad para reconocer nuestros equívocos. Si la relación definitivamente no tiene vuelta atrás no quedará sino sacar experiencia de los errores para enfrentar las nuevas relaciones desde posturas más maduras.
"No volveré a encontrar a otra persona como ella/él". Probablemente sea cierto, no existen en el mundo dos personas idénticas, todos tenemos diferentes virtudes y defectos pero esto no quiere decir que no hallaremos otra persona, diversa, pero que llegaremos a amar con la misma intensidad, quizás incluso por las diferencias.
En resumen, una ruptura implica momentos de tensión, angustia, depresión, nostalgia pero es superable siempre que se entienda como un cambio más que debemos enfrentar en la vida y del cual debemos salir fortalecidos y con una mayor madurez emocional para enfrentar las relaciones futuras. Probablemente el cariño o cierta añoranza sean sentimientos que se queden por mucho tiempo pero debemos aprender a convivir con ellos rememorándolos como una grata experiencia de vida pasada.
¿Es difícil? Si, pero no imposible.
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