
Existen algunas mujeres que aunque llevan más de diez años de casadas no han podido consumar la penetración. Padecen lo que se conoce como el síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser o agenesia vaginal. Es un cuadro clínico malformativo debido a trastornos en el desarrollo de los conductos de Muller y comprende la amenorrea primaria y la ausencia de vagina y útero, pero con ovarios funcionantes.
Normalmente el diagnóstico se realiza antes de los 20 años, casi siempre porque la mujer no menstrua o porque se da cuenta de que tiene un impedimento físico que le impide la penetración. Es un trastorno poco usual, por lo cual es considerado como un enfermedad rara que afecta a 1 cada 4 500 mujeres. Su causa aún es desconocida aunque se conoce que la malformación se origina alrededor de la cuarta y la duodécima semana de gestación.
Es un trastorno que acarrea complejas repercusiones a nivel psicológico. Cuando las féminas reciben la noticia de su padecimiento suele ser muy común la aparición de cuadros depresivos recurrentes. Comienzan a despuntar las crisis de identidad al preguntarse quiénes son realmente y si podrán sostener una vida y una relación de pareja “normal”, tal como la llevan el resto de las mujeres. La baja autoestima y la pérdida del sentido de la vida se suman a este cuadro psicológico.
Algunas féminas no buscan pareja ya que sienten que no pueden sostener una relación satisfactoria mientras que otras cambian continuamente de compañero sexual buscando no establecer un lazo emocional con ninguno. La gran mayoría esconden su enfermedad sintiendo gran vergüenza por la misma.
Actualmente la malformación se corrige con cirugía creando una vagina a partir del tejido intestinal o de los propios labios vulvares. Posteriormente las mujeres deben utilizar dilatadores de diferentes tamaños pero el resultado final es una vagina bastante sensible y elástica y se puede mantener relaciones sexuales totalmente placenteras y llegar al orgasmo ya que el Punto G es una de las zonas que no se ven afectadas por la malformación. No obstante, las operaciones son altamente complicadas debido a que las infecciones, necrosis, hemorragias y fístulas suelen ser comunes.
Fuentes:
Escobar, M. E. et Al. Síndrome de Rokitansky (agenesia úterovaginal): aspectos clínicos, diagnósticos y terapéuticos. (2007) Archivos Argentinos de Pediatría; 105(1).
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