No soy de las que me adscribo a la creencia de que: "en el sexo todo es permitido", existen sus límites. "Nuestra libertad termina donde comienza la libertad de la otra persona", afirma un refrán popular y lo cierto es que lo mismo se aplica en el caso de la sexualidad.
Puedo hacer referencia a dos límites muy precisos:
- No dañar físicamente a la otra persona ni a uno mismo y,
- No lastimar emocionalmente al otro pasando de sus preferencias.
Antes de continuar adentrándonos en el tema es importante no auto engañarse: en la mayoría de las parejas muchas veces existe una parte que se deja llevar, que es más sometida a los deseos del otro por eso es necesario un conocimiento profundo del compañero/a, de sus gustos y preferencias y, por supuesto, respetar sus inclinaciones y negaciones. Existen parejas que funcionan perfectamente asumiendo un estilo de relación abierta e incluso se involucran en relaciones sexuales de tres pero existen personas para las cuales esto es impensable si bien en algunos casos aceptan la decisión del otro. En ese preciso momento estamos violando los límites, a veces lo hacemos de manera consciente, con alevosía; en otras ocasiones lo hacemos por desconocimiento.
Los límites de una pareja solo pueden determinarse con exactitud cuano existe un profundo conocimiento mutuo, cuando las personas son capaces de hablar abiertamente de sus relaciones sexuales y expresar sin ningún temor sus preferencias y sus insatisfacciones.
Son muchos los casos de los jóvenes que presionan a sus novias para iniciar las relaciones sexuales cuando aún ellas no están preparadas, también son varios los hombres que presionan para obtener el sexo anal cuando saben perfectamente que su pareja no tiene la más mínima predispoción al mismo. Pero de la misma manera existen mujeres que presionan para mantener encuentros sadomasoquistas cuando al hombre no le apetece esta práctica. En fin, los ejemplos son muy disímiles y pueden hallarse en ambos géneros por eso es esencial que, cuando vayamos a proponer una nueva idea en términos de sexualidad, seamos capaces de ponernos en el lugar del otro y respondernos, en la medida de lo posible, las siguientes preguntas: ¿aceptará mi propuesta solo para complacerme? ¿puedo herir sus valores y creencias? ¿realmente es el tipo de práctica que podría apetecerle?
Pero no confundamos. También nosotros tenemos la libertad de expresar nuestros gustos y preferencias solo que debemos hacerlo en el respeto al otro. No debemos aceptar que un estereotipo o un prejuicio nos impida disfrutar de una sexualidad más plena por eso es cada vez más importante poner en común no solo nuestras predilecciones sino también nuestros miedos e incertidumbres. El sexo es cuestión de dos y entre ambos debe llegarse a un acuerdo donde ambas partes sientan que sus expectativas y necesidades se cubren al interno de la relación. En algunos casos, probablemente, no lograremos todo lo que ansiamos pero nos acercaremos a una sexualidad más desinhibida y satisfactoria para ambos.

Comentarios
Un ejemplo es el fellatio que muchas mujeres no aceptan y mucho menos ingerir el semen. Pienso que eso es más una incapacidad cultural que otra cosa pero debe respetarse por la pareja.
Es mucho lo que habría que hablar aqui.
Coincido plenamente contigo.
En mi condición de psicóloga las preguntas que se escuchan sobre sexualidad a veces son francamente impresionantes, sobre todo para una persona de sexualidad desinhibida que aunque sabe que muchas personas tienen prejuicios en relación con el sexo, a veces cuesta imaginar cuán arraigadas están estas creencias.
Los límites en el sexo no deben establecerse poniendo a estos prejuicios como excusa.
Francamente, las mujeres que no aceptan ni siquiera el fellatio ponen unos límites, desde mi perspectiva, irrisorios. Y cualquier hombre también está en su derecho de pedir y expresar sus gustos.
En cuestiones de sexualidad los límites son muy variables y cambian según los deseos y las preferencias de cada pareja. Considero que poner límites de antemano es lacerar nuevas oportunidades de hallar el placer.
Muchas gracias como siempre por tus comentarios que sin lugar a dudas enriquecen el sitio.
Un ejemplo clásico es la masturbación que se cohibe cuando es la masturbación el mejor método que tiene una chica para conocer su propio cuerpo, explorarlo, despertar y adecuar su respuesta sexual. La chica que se ha masturbado y experimentado orgasmos va más preparada al coito y su respuesta sexual es mejor que quien nunca se haya masturbado y no sabe ni donde le gusta que la acaricien.
Son tantos los prejuicios... la masturbación en privado pero también la masturbación delante de la pareja y no solo para las mujeres sino que también hay muchos chicos que se averguenzan de masturbarse y se sienten sucios.
Pero también podemos hablar del problemático sexo anal, de esas tendencias sadomasoquistas que un poco todos llevamos dentro, de la verguenza que se experimenta ante los filmes porno, las inhibiciones para comunicarle a nuestra pareja nuestros gustos que se van más allá de lo que es considerado como "normal", la pena que aún muchas mujeres experimentan por el simple hecho de comprar un preservativo o un juguete erótico.
En fin, que desgraciadamente estamos llenos de prejuicios y el tema de la sexualidad descolla pero lo que es peor aún, muchas personas no desean liberarse de estos tabúes y continúan transmitiéndolo de generación en generación.
Espero que este blog ayude a algunas personas a alcanzar una sexualidad más desinhibida y plena.
Gracias por tus comentarios, eres una persona que nos puedes aportar mucho.
Mis saludos
Es una lástima que existan personas tan prejuiciadas porque creo que en cuestiones de sexo los límites están más en nuestras mentes que en el físico.
Diana