La figura del exhibicionista es probablemente una de las más conocidas en lo que a trastornos de sexualidad se refiere, probablemente porque su esencia es ser conocida. Mientras que otras personas que sufren las más diversas parafilias esconden sus preferencias sexuales, al exhibicionista le está prohibido el lujo del anonimato porque su fantasía sexual recurrente radica en ser visto por otras personas.El exhibicionista siente placer sexual cuando expone sus genitales ante las otras personas, generalmente ante desconocidos y en muchas ocasiones, siempre que pueda y el lugar donde está se lo permita, inicia su práctica masturbatoria delante de los ojos del atónito espectador.
Normalmente estas personas no intentan ningún tipo de acercamiento sexual en el orden físico ni son peligrosas o violentas pero se excitan mucho más si aprecian asombro o miedo por parte del espectador. En algunas ocasiones basta con que el exhibicionista perciba que su práctica masturbatoria deja totalmente impasible al observador para que toda la excitación desaparezca.
No obstante, existen algunos exhibicionistas que fantasean con que su exhibición genital podría excitar también a la otra persona.
Hay exhibicionistas que hacen de su comportamiento un estilo de vida mientras que otros lo efectúan de forma ocasional. Éstos últimos suelen ser más cuidadosos a la hora de seleccionar los momentos de exhibicionismo y las personas con quien lo realizan. En estos casos el acto suele ser breve, poco evidente y aparentemente no intencional.
Para diagnosticar este trastorno es necesario que:
1. Se haya manifestado un comportamiento exhibicionista en un periodo de por lo menos seis meses y,
2. Las fantasías, impulsos o comportamientos provocan un deterioro significativo en la persona que repercute en su desempeño laboral, estudiantil o en las relaciones interpersonales.
Usualmente este comportamiento inicia antes de los 18 años aunque los datos epidemiológicos indican que con la edad esta conducta va haciéndose menos acusada aunque inicialmente tiene un carácter marcadamente compulsivo. No obstante, también puede aparecer en hombres mayores, solitarios, sin pareja o abandonados por éstas, generalmente ligado a problemas de disfunción eréctil.
Con frecuencia su inicio se asocia con alguna experiencia de excitación sexual que sigue a un episodio de exposición accidental, posiblemente en juegos infantiles o ante el personal sanitario. La adquisición de la conducta es por influencia del impulso sexual que al mantenerse en el tiempo, pierde el carácter sexual y toma un matiz compulsivo.
El exhibicionista suele ser una persona tímida, retraída y dependiente; con dificultades manifiestas en las habilidades sexuales y en la búsqueda de pareja.
El exhibicionista masculino es tímido, taciturno, sumiso, carece de la agresividad propia de su género y posee sentimientos de incapacidad y gran inseguridad. Por lo general son inmaduros y probablemente criados en familias con actitudes puritanas y reglas rígidas sobre el sexo.
Muchos de los exhibicionistas están casados pero sus relaciones sexuales son muy insatisfactorias, creando dudas y temores acerca de su masculinidad.
Como punto final quiero agregar que si bien el exhibicionismo es más usual en el hombre por su facilidad anatómica para mostrar sus genitales, también existen mujeres que padecen este trastorno, normalmente el área de su cuerpo que exhiben son los senos y las nalgas.
Fuentes:
DSM-IV. Manual diagnóstico de los trastornos mentales. (2000)
Belloch, A. (1995). Manual de Psicopatología, Vol. I. Madrid: McGraw-Hill.
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