Ya sabemos que las tecnologías inciden no solo en las relaciones interpersonales que sostenemos con los amigos o colegas del trabajo sino también en nuestra relación de pareja. Tanto es así que el periódico ABC ha terminado los días del año pasado con una noticia un tanto disturbadora: "Facebook influye en el aumento de divorcios".Resulta ser que los abogados recibieron más trabajo en el año que finalizó debido a las peticiones de divorcio de varios cónyuges que descubrieron entre las páginas de redes sociales que sus parejas mantenían relaciones extramatrimoniales. El número es tan elevado que afirman que una de cada cinco separaciones tiene como causa principal una aventura descubierta en Facebook.
Por supuesto, no siempre el acto sexual infiel se consuma sino que basta un chat "subido de tono" con alto contenido sexual o mensajes que insinúan más de lo que deberían.
Vale destacar que de nada sirven las claves y contraseñas porque son varias las empresas informáticas que se dedican a violar la privacidad como un reclamo del cónyuge para acceder al perfil y las informaciones de su pareja.
Los expertos en divorcios afirman que la creciente popularidad de las plataformas de interacción privadas tienta cada vez a más personas a engañar a su pareja ya que esposas y maridos aburridos reavivan su llama o recrean su primer amor, se contactan con otras personas en Internet, generalmente amigos de la adolescencia o juventud y comienzan a vivir épocas pasadas.
Particularmente considero que, si bien el anonimato o la no presencialidad que brinda la red nos hace ser más osados y despojarnos de muchos de nuestros pudores o remilgos, el divorcio no está causado por la utilización de las redes sociales sino que posee una base mucho más compleja y antigua: el resquebrajamiento de la pareja producido por la monotonía, la pérdida del amor, la ausencia de intereses comunes... En fin, las redes sociales solo se convierten en un catalizador de una relación sin bases suficientemente fuertes donde prima la desconfianza y la insatisfacción. Hoy las redes sociales asumen el papel que una vez tenía la chismosa del pueblo pequeño: descubrir e informar.
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