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¿Con preservativo o sin él? No es lo que propones sino cómo lo propones

Cada año, 19 millones de nuevos casos de enfermedades de transmisión sexual son diagnosticados, solamente en los EUA. Aproximadamente la mitad de estos casos ocurre entre los jóvenes por debajo de los 25 años. Todos sabemos que las relaciones sexuales seguras son posibles con el uso del preservativo pero... del dicho al hecho va un buen trecho; así, no todos usan este método de protección.

Hace algunos años trabajé con jóvenes universitarios en el intento de aumentar su percepción de riesgo a contraer enfermedades de transmisión sexual. Asombrosamente, todos eran conscientes de los riesgos que corrían al tener relaciones sexuales desprotegidas pero casi ninguno se atrevía a proponerle el uso del preservativo a su pareja. Las causas generalmente se dividían en géneros, los jóvenes pensaban que si eran ellos quienes proponían el uso del preservativo, las mujeres podían percibirlos como poco hombres, con miedo al contagio o desconfiados. Al contrario, las muchachas pensaban que si la propuesta partía de ellas, su pareja podía pensar que eran promiscuas y por lo tanto, no las tomarían en serio. En resumen, que tanto hombres como mujeres deseaban usar el preservativo pero se los impedía el miedo a lo que podría pensar su pareja sobre la propuesta, el miedo a cómo serían percibidos y juzgados por el otro.

Tenemos una tendencia a creer que, sin importar si el preservativo es sugerido por la mujer o el hombre, ésta sugerencia afecta cómo es percibida la persona. Pero... ¿es realmente así? Investigadores del Medical College de Wisconsin han examinado los efectos de la propuesta en ambos géneros así como las estrategias de negociación preferidas. Los investigadores diseñaron dos experimentos: el primero se enfocaba en analizar cómo eran percibidos los hombres y las mujeres que proponían el uso del preservativo; el segundo se centró en comprender cómo las estrategias de negociación femeninas afectaban la percepción.

En el primer estudio participaron un total de 150 estudiantes a los cuales se les mostraron tres videos de encuentros sexuales donde:

- una mujer sugería el uso del preservativo

- un hombre sugería el uso del preservativo

- no se sugería el uso del preservativo

Después de la proyección, se les pidió que imaginaran cómo la pareja había percibido a la persona que había propuesto el uso del preservativo. También se les preguntó si creían que finalmente la pareja había tenido sexo y si el preservativo había sido usado o no.

Los investigadores hallaron que las personas percibían a aquellos que habían propuesto el uso del preservativo como más maduras pero menos románticos en comparación con aquellos que no lo propusieron. No obstante, un resultado curioso emergió: las mujeres no fueron percibidas como más “duras” que los hombres e incluso, ellas eran percibidas como menos promiscuas cuando proponían el uso del preservativo que cuando no lo hacían. Sin lugar a dudas un resultado que desafía nuestras creencias.

En el segundo estudio participaron un total de 193 estudiantes. Esta vez leyeron una serie de viñetas sobre encuentros sexuales donde las mujeres utilizaban tres estrategias de negociación diversas:

- Explicación: las féminas mostraban su preocupación por contraer una enfermedad de transmisión sexual para justificar el uso del preservativo.

- Negación: las mujeres se negaban a tener sexo si no se utilizaba el preservativo.

- Erotización: se proponía el uso del preservativo como parte de un juego sexual muy erótico.

Posteriormente se les pidió a los participantes que dieran sus impresiones sobre el carácter de la mujer.

Entonces aparecieron algunos resultados interesantes: las mujeres evaluaron a sus congéneres como menos agradables y más promiscuas cuando proponían el uso del preservativo en forma de juego erótico. Esto sugiere que las mujeres son bastante "duras" juzgando a las otras féminas cuando éstas exaltan su erotismo.

No obstante, la totalidad de los entrevistados consideraron que las parejas que tenían más posibilidades de tener sexo eran aquellas donde la mujer empleaba una estrategia erotizante para proponer el uso del preservativo.

Indudablemente esta investigación nos habla de que la utilización del preservativo está más matizada por nuestros miedos a la respuesta del otro o al qué pueda pensar o cómo nos pueda percibir que por la realidad. Particularmente, considero que una de las mejores estrategias para proponer el uso del preservativo es la erotización. Incluir el preservativo como parte de los juegos eróticos ayuda a que éste no se perciba como un aditamento que se interpone entre la pareja; no obstante, cada persona, según sus características personológicas, debe decidir cuál es la forma más apropiada para exponer sus deseos. Aunque, sin lugar a dudas, el cómo negociamos el uso del preservativo también está determinado por el tipo de relación. Cuando establecemos una relación más estable en el tiempo, el uso de los medios de protección es una cuestión que amerita un diálogo y la total aceptación por parte de ambos, cuando se establece una relación esporádica, en algunas ocasiones simplemente no se discute sino que se propone su uso.


Fuente:
Springer Science and Business Media (2010, Enero) Condom or no condom? It's not what you say, it's how you say it. En: ScienceDaily.

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