Antiguamente la virginidad femenina era considerada como un don preciado e incluso el esposo tenía el derecho de devolver a la esposa a su casa de origen si esta no llegaba virgen a la noche de bodas. En la actualidad esta percepción ha cambiado y muchas jóvenes comienzan a comprender la virginidad como un fardo pesado del cual es imprescindible deshacerse lo antes posible. De más está decir que en el caso del varón, tanto hace años como ahora, la virginidad no es un don sino más bien un problema a eliminar. De hecho, en el pasado los padres solían regalarle a los jóvenes una noche con una prostituta para que perdiesen la virginidad y se fuesen entrenando en los placeres de la cama. Hoy muchos jóvenes no reconocen su virginidad porque les avergüenza y cuentan historias falsas de relaciones sexuales para estar “a la altura” del grupo. Así, esta percepción de la virginidad como un problema ha calado tan profundo en nuestra cultura que ahora hay incluso un sitio web que le permite a las...
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