Dentro del ámbito de la sexualidad existen diversas prácticas que se consideran extremas ya sea porque requieren una preparación especial por los riesgos que implican o porque dadas sus características, no son practicables o del gusto de todas las personas. El Fisting es una de ellas y, sin darle demasiados rodeos al término, consiste en la introducción de una mano o brazo en el ano o vagina. Como podrán presuponer es algo que requiere muchísima preparación, cuidado y confianza en la pareja. En algunas ocasiones se necesitan varios meses antes de lograr una penetración completa. Tengamos en cuenta que tanto la vagina como el ano son músculos que pueden dilatarse suficientemente siempre que exista una preparación previa adecuada aunque siempre existe el riesgo de hemorragias, desgarres, microtraumas de la mucosa, fisuras anales o daño al esfínter anal; sobre todo en la zona anal ya que estos músculos son menos elásticos. Vale aclarar que entre las muchas normas de cuidado que se asume...
Hablando sin reservas