Definitivamente el sexo del nuevo milenio adquiere matices insospechados, ya no basta con la adicción al cibersexo y algunos van un paso más allá con el invento y la aceptación de las “Dutch wives”, “RealDolls” o muñecas sexuales, juguete por demás bastante caro pues puede costar hasta 6 mil euros. Aunque no debe olvidarse que sus orígenes se remontan a las décadas del 1930 y su principal objetivo era dar satisfacción a los hombres que debían estar recluidos por largos periodos de tiempo. Aunque según la Wikipedia la idea viene desde los romanos cuando un artista talló una estatua de mujer que llamó Galatea y era tan hermosa que se enamoró de su obra, creyéndola una mujer real. Lo cierto es que aunque estas muñecas existían con anterioridad ahora son cada vez más parecidas a las mujeres; son hechas de vinilo o silicona, tienen pelo natural y pueden adoptar las más disímiles posturas. Algunas empresas han llegado al punto de incluir un curioso servicio postventa: cuando el comprador se canse de su muñeca o cuando muera, simplemente entierran la muñeca junto con su dueño o la desaparecen en un extraño ritual para que nadie más la utilice.
Actualmente las firmas como RealDolls se dedican a producir clones de famosas actrices del cine porno. Otra variante del juguete viene con diversas cabezas, por si su dueño se aburre de mirar los mismos rasgos faciales y desea variar. Sin embargo, la última generación de muñecas es cada vez más realista, son capaces de imitar la respiración agitada de la persona mientras tiene relaciones sexuales, pueden mover la pelvis por control remoto y además se puede aumentar su temperatura corporal.
Por supuesto, por el alto precio de estas muñecas no todos aquellos que lo desearían pueden comprarlas, por esto a algunos “ingeniosos aprovechados” ya se les ha ocurrido alquilarlas al módico precio de 115 dólares. Aunque se dice que el oriente del mundo recauda cada mes más de 200 mil dólares a partir de la venta de estas muñecas. Además, en accesorios y upgrades, los fans pagan entre 500 y mil dólares por cada muñeca, ya que normalmente aquellos que las adquieren luego suelen comprar más de una.
Esta moda llega a otros países como Colombia aunque Japón continúa con la primicia pues ya cuenta con prostíbulos cuyas huéspedes son exclusivamente estas muñecas de goma. Existen algunos prostíbulos que hacen entrega a domicilio: ¿los precios? Antes que nada deben pagarse 2000 yen (algo más de 15 euros), luego tenerlas por 70 minutos equivale a 13mil yen (99 euros); 120 minutos aumenta la tarifa a 16 mil yen (122 euros).
¿Los principales clientes? Asombrosamente es el obrero medio e incluso hombres respetables “perfectamente” casados.
No podía terminar el artículo sin opinar: la sexualidad no es simplemente una forma de expresión fisiológica, las relaciones sexuales también deben implicar los sentimientos y la calidad en las relaciones; utilizar las muñecas con la intención de substituir la calidad de las relaciones humanas tal como hace el señor japonés que tiene todo un harem de muñecas, no solo es imposible sino que puede conducir a trastornos en la expresión de la sexualidad.
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