Las nuevas tecnologías penetran cada vez más en nuestros hábitos y costumbres, lo que ayer era impensable hoy es pan cotidiano, por eso, buscar pareja en Internet es bastante usual y no solo entre las nuevas generaciones sino que es un hecho que se observa cada vez más en las personas entradas en años. Las páginas de búsqueda y encuentro de parejas se embolsan miles e incluso algunos millones de euros al año, se calcula que sólo en EEUU, en el 2006, estos servicios fueron usados por unos 50 millones de personas. Pero más allá del negocio que les resulta tan rentable a unos pocos debemos reflexionar sobre la realidad que se oculta detrás de ligar a golpe de click.
Las citas virtuales son un camino, aparentemente fácil, para encontrar el amor de la vida. En la pantalla aparecen cientos de candidatos con sus gustos, preferencias, características esenciales… y además podemos sustentarnos en algunos cuestionarios de compatibilidad que prometen encontrar a la persona idónea. Por supuesto, asumiendo siempre que las personas sean sinceras en los perfiles que ponen en la red, pero ese sería otro tema.
Lo cierto es que cuando tenemos cientos de personas en nuestra pantalla comenzamos a decantar y en ocasiones esta decantación no se realiza por las características más esenciales como los intereses del posible candidato o candidata o las peculiaridades personológicas que refiere sino que descartamos porque: “éste es muy pequeño”, “esta mirada no me gusta”, “éste es demasiado moreno”, “ésta un poco pasada en libras”… en fin, caemos en lo que se conoce como los “falsos negativos”. Descartamos personas por características que no son esenciales para mantener una relación estable y después proclamamos a los cuatro vientos que Internet no funciona para hallar pareja. Quizás los que no funcionemos seamos nosotros mismos en el momento de establecer los estándares para elegir pareja.
Por la experiencia que he podido acumular los sitios web de citas no son una varita mágica que hará aparecer al príncipe azul o a la princesa encantada pero tampoco nos pone frente a frente con sapos u ogros. Probablemente sea necesaria mucha paciencia y conocer varias personas antes de hallar nuestra media naranja. Así, prefiero comprender los sitios de citas como una oportunidad para ampliar nuestras relaciones interpersonales y conocer personas que de otra forma difícilmente podríamos haber encontrado. Son idóneos para aquellos que tienen poco tiempo para relacionarse o que no tienen muchas oportunidades de conocer nuevas personas de forma presencial y amplían sus oportunidades conociendo a personas a través de la red.
Considero que conocerse por email o a través de un chat es una forma tan válida y con tantas probabilidades para formar una pareja estable como lo sería encontrarse cara a cara al azar en cualquier bar o librería. Por supuesto, los límites y las potencialidades que se le brinden a las nuevas relaciones que hallamos en la web quedan en manos del sentido común de cada persona.
Comentarios