Mucho se ha hablado de la eyaculación precoz pero existe una cenicienta en materia de trastornos eyaculatorios: la eyaculación retardada o aneyaculación.Algunos podrán pensar que este trastorno no tiene nada de negativo pero no resulta así ya que el hombre solo puede alcanzar el orgasmo y la eyaculación después de un coito muy largo que provoca gran esfuerzo y el consecuente desgaste por parte de ambos amantes.
La mujer que no esté al tanto de la existencia de este trastorno, e incluso el hombre, usualmente pueden interpretar el retardo en la satisfacción sexual como una falta de deseo lo cual puede provocar inseguridades y graves daños en la relación de pareja. Además, aún conociendo la existencia del trastorno, el hecho de que sea necesario un coito tan prolongado en el momento de mantener cada relación sexual puede resultar incómodo para una mujer que no tiene necesidad de estimulaciones tan prolongadas para llegar al orgasmo.
Téngase en cuenta que nos estamos refiriendo a más de 45 minutos de relación sexual con penetración cuando los estudios publicados anteriormente muestran que la media aceptada de penetración es de alrededor de siete minutos. Además, muchas mujeres, luego de llegar al orgasmo presentan una hipersensibilidad en sus genitales que les llega a hacer doloroso cualquier intento de penetración inmediata. Así, la pareja puede perder el interés por mantener relaciones sexuales apareciendo la irritabilidad.
La eyaculación retardada no es privativa de ningún grupo etáreo, puede aparecer en cualquier edad. Normalmente las causas de estas disfunciones son orgánicas aunque algunos factores psicológicos también pueden incidir en su aparición, entre los posibles desencadenantes destacan la presencia de depresión, ansiedad, astenia y los síntomas obsesivo-compulsivos.
El tratamiento usualmente involucra los psicofármacos pero incluso hay algunos sitios que ofrecen un tratamiento psicológico online.
Aproximadamente un 80% de los hombres logra superar este trastorno aunque existe un pequeño porcentaje que desarrolla como consecuencia un deseo sexual inhibido.
Fuente:
Moore D.P. & Jefferson, J.W. (2004) Inhibited male orgasm. En: Handbook of Medical Psychiatry. Philadelphia: Mosby Elsevier; cap. 102.
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