Existe mucho en materia de prácticas sexuales que se aleja un poco de la cotidianidad, los Peep Shows son un buen ejemplo. En esencia se trata de espectáculos de desnudos en vivo pero con ciertas reglas que lo hacen diverso de un strip tease normal. Para iniciar enumerando las diferencias podemos comenzar por el precio: el cobro se realiza por minutos, algo no solo diferente sino también bastante caro. El cliente recibe algo parecido a una tarjeta magnética que podrá recargar cuando desee para continuar mirando el espectáculo, aunque los precios son variados, la media es de 0.50 centavos el minuto. El escenario de trabajo generalmente es una cabina cerrada con un espacio privado hasta para dos personas. La cabina cerrada tiene una ventana corrediza que se abre para ver del otro lado a la bailarina que inicia su strip tease.
El punto adictivo se halla en que las bailarinas saben cuántos minutos han pagado los clientes por lo cual las chicas manejan el punto de excitación de forma que las personas vuelven a gastar más dinero para que el show continúe. De lo contrario, la ventana se cierra y al cliente le toca salir. No obstante, debe aclararse que si se escoge la opción: one to one, que quiere decir una cabina con una chica que baila únicamente para el cliente, el costo del minuto se puede remontar a tres euros.
La diferencia también radica en la privacidad del cliente, ya que muchas veces la cabina está a oscuras y ni siquiera la bailarina puede identificar a las personas que la ven. Es utilizado, sobre todo, por parejas que desean ver el espectáculo pero no se atreven a ir a un local de strip tease clásico. Además, se puede solicitar no solo una bailarina sino una pareja que se desnude. Algunos por supuesto, van más allá y pagan por ver el espectáculo completo: sexo en vivo al final del baile de pareja. Otros se convierten en los protagonistas del sexo.
Estas cabinas son usuales en los sex shop, un servicio más pero también existen en la red, por supuesto, con las limitaciones que impone la existencia de una pantalla de por medio. En esencia estas personas acuerdan una fecha y hora del evento y se intercambian imágenes donde cualquiera puede convertirse en una diva del baile erótico. Claro, también existen sitios especializados que ofrecen el servicio con cierto costo.
En cualquier caso, sería una opción nada desdeñable para variar un día la rutina.
A los curiosos, como siempre, les dejo la dirección del primer Peep Show en Milán, Italia.
Fuente:
Moncada, G. (2004, Noviembre) Una giornata in un peep show. Millionarie.
Fuente:
Moncada, G. (2004, Noviembre) Una giornata in un peep show. Millionarie.
Comentarios