Debo confesar que no recuerdo si el título es original o si lo leí antes en algún sitio. Quizás estoy comenzando a padecer de criptomnesia de tanta información que he leído en los últimos meses pero lo que vale son las reflexiones que provoca este enunciado.La primera vez es un recuerdo que muchos desearían borrar de sus memorias y no dudo que algunos lo han logrado suprimir de su conciencia. ¿Por qué? Porque la primera vez no siempre es todo lo hermosa, excitante, genial, alucinante… que esperamos. Probablemente parte del problema radica en las expectativas al respecto. Hablemos sin reservas: las primeras veces que intentamos algo los resultados que obtenemos no son perfectos; tampoco en las veces consecutivas lograremos algo inmaculadamente perfecto pero sin lugar a dudas podremos acercarnos un poco más a nuestros ideales.
Muchos adolescentes y jóvenes van a su primera relación sexual después de haber escuchado las “maravillosas” experiencias de sus amigos (que probablemente sean fruto de la imaginación); y después de haber visto algún que otro filme porno. En fin, nos llenamos de imágenes muy ajenas a ese primer momento donde normalmente estamos tan nerviosos que nos convertimos en personas más torpes de lo habitual, a esto se le suma que por mucha teoría sexual que hayamos consumido, la práctica es el criterio de la verdad por lo cual tendremos que echar mano a la improvisación y cometeremos algunos errores que posteriormente iremos subsanando.
Sin embargo, continúo recalcando que el mayor problema radica en nuestras expectativas sobre ese momento: los jóvenes creen que tendrán un sexo digno de actor porno pero lo que logran usualmente es una eyaculación precoz; por su parte las jóvenes esperan una sesión multiorgásmica para al final preguntarse: “¿esto es todo?”. Son muy pocas las parejas que desde el primer encuentro sexual logran la comunión perfecta, es necesario un poco de tiempo, práctica y descubrir poco a poco las preferencias de nuestra pareja.
Si llegamos a esa experiencia esperando un momento de comunión física y espiritual donde nos uniremos de manera muy íntima con nuestra pareja, probablemente no importe demasiado la cantidad y la intensidad de los orgasmos y viviremos una experiencia para recordar el resto de nuestras vidas.
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