La vaginitis es una de las afecciones más comunes de las mujeres que puede estar causada por el agua; ya sea por su uso mantenido, por su escasa utilización o por parásitos que puede contener este líquido tan preciado.
Específicamente, la vaginitis son inflamaciones de la vagina que usualmente se deben a procesos infecciosos y que también afectan zonas como la vulva y el cervix o cuello uterino. Sus causas son muy variadas, si bien pueden agruparse en dos grandes bloques:
- Químicas: utilización de cremas cerca de las zonas de la vagina o la uretra, determinados jabones demasiado agresivos, el agua contaminada o las duchas vaginales frecuentes.
- Traumáticas: referidas a las agresiones externas, pueden enumerarse las relaciones sexuales sin la adecuada lubricación o demasiado agresivas e incluso la práctica de algunos deportes sin la indumentaria adecuada.
Para comprender cómo el agua o cualquier otro tipo de agente químico puede causar la vaginitis, debemos saber que la vagina, al igual que otras mucosas como la de la boca, está colonizada por gérmenes. Estos gérmenes (conocidos como la "flora saprofita") viven en estas áreas prácticamente desde que nacemos y no son nocivos sino que nos ayudan a no contraer infecciones causadas por otros microbios más agresivos.
El problema inicia cuando o bien son insuficientes las diferentes defensas que tenemos, y un microorganismo extraño consigue infectarnos, o bien un germen "amigo" se descontrola, crece más de la cuenta y se comporta como un enemigo. Esto sería un "desequilibrio" de la flora normal.
Los microorganismos que forman el flujo vaginal pueden ser desequilibrados por muchísimos factores como el ciclo menstrual, la actividad sexual, el parto, la cirugía, los antibióticos, los anticonceptivos hormonales, los dispositivos intrauterinos y las enfermedades que disminuyen la inmunidad (defensas).
Lo característico es presentar una secreción anormalmente excesiva, (cada mujer sabe cuál es la cantidad que segrega habitualmente, y cuándo está secretando demasiada para lo habitual en ella), acompañada de prurito (picor), ardor y malestar. Puede haber dolor al orinar y en la actividad sexual. También puede presentarse irritación e hinchazón en vulva y vagina.
Dentro de las infecciones vaginales más comunes encontramos la Candidiasis; tanto es así que se afirma que el 75% de las féminas con actividad sexual son afectadas al menos una vez en su vida. De estos casos el 10% se hace recurrente y presenta una sintomatología crónica. La Candidiasis también se puede adquirir si existen malos hábitos higiénicos o a través del agua de baño.
Otra de las infecciones vaginales más extendidas es la Tricomoniasis. Las estadísticas afirman que aproximadamente el 20% de las mujeres la tiene. Si bien la principal forma de transmisión es por contacto sexual; también suele desarrollarse allí donde se encuentre el agua contaminada.
Uno de los problemas que puede acarrear el agua es cuando se realizan las duchas vaginales. De hecho, muchos especialistas no recomiendan la ducha vaginal como una vía para limpiar la vagina ya que ésta cambia el delicado equilibrio químico en la vagina (y la flora vaginal), lo cual puede causar que la mujer sea más susceptible de contraer infecciones bacteriales o puede propagar infecciones ya existentes hacia otros órganos.
Son varias las investigaciones que han demostrado que las mujeres que usan duchas vaginales de manera rutinaria tienden a tener más problemas que las féminas que no las usan o que las usan rara vez. Estos problemas incluyen: irritación vaginal, infecciones, inflamaciones pélvicas y enfermedades de transmisión sexual.
De la misma manera, una infección vaginal puede contraerse a partir del contacto con agua contaminada, ya sea en sitios como las piscinas o la propia agua del grifo.
Así, una de las formas para prevenir las infecciones vaginales se centra en utilizar el agua purificada y en las dosis recomendadas (un máximo de tres a cuatro veces al día).
No obstante, en muchos países de Europa el agua se convierte en un verdadero problema, llegando incluso a hablarse de estrés hídrico. Como dato de interés solamente les apuno que según la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) Recursos Hídricos en Europa; España es el país europeo que realiza la mayor reutilización de aguas residuales. A buen entendedor…
No obstante, en este sentido el esfuerzo de la empresa Procesos Auto-mecanizados PAM para mejorar el tratamiento del agua es totalmente loable. Apostando por la innovación, la durabilidad y la individualización de las necesidades, PAM brinda nuevos recursos en forma de equipos industriales para poder enfrentar el estrés hídrico. Aunque muy joven (recién data del año 2004), PAM ya ha acaparado el mercado español y portugués trabajando también en la construcción de equipos para la potabilidad del agua. Sin lugar a dudas, una empresa a la cual le esperan nuevos retos y en la cual también depositamos un granito de confianza para cuidar nuestra salud.

Comentarios
y tengo una duda sobre otro tema; estoy tomando anticonceptivos hace un mes y algo, y en el primer ciclo tuve dolores en la vagina durante el dia 10 al 23 aproximadamente. es eso normal? gracias :)
Consisten esencialmente en el enjuague o limpieza de la vagina arrojando chorros de agua o de otras soluciones (como vinagre, bicarbonato de sodio o soluciones ya preparadas que se pueden comprar en las farmacias que pueden contener determinadas fragancias o antisépticos) dentro de la vagina.
Así, las duchas vaginales, se realizan lo mismo únicamente con agua que con otras soluciones. No obstante, como ya explico en el artículo, su uso (sobre todo continuado) es desaconsejado por los especialistas.
En relación con el dolor vaginal, sus causas pueden ser muchas y no necesariamente las píldoras anticonceptivas. Si bien debes tener en cuenta que cada píldora tiene sus efectos adversos, sobre todo en los primeros meses de ingesta cuando aún no estamos habituadas. Normalmente después del tercer mes estos efectos desaparecen aunque hay ocasiones en que es necesario cambiar de píldora por otra. Para algunas mujeres encontrar la píldora exacta puede ser algo complicado.
En este sentido lo mejor es consultar a un ginecólogo que pueda sacarte de dudas.